La comunidad puede mercar sin llevar la factura

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Si ahora vemos el capacete de la escalera lleno de mercados es un paisaje, pero solo los adultos de nuestra comunidad tienen en su mente los recuerdos de cada persona que bajaron del vehículo tantas veces; es más, aquellos que no contaron con la suerte de llegar al mercado incluso aquellos que ni siquiera contaron con la suerte de llegar a su casa. Eso es pasado. Quizá aún no estamos en paz como quisiéramos y quizá nunca lo estemos, pero al comparar este tiempo al anterior podemos decir que gozamos de gran libertad.

 

Es un indicador de paz porque ya los campesinos tenemos la libertad de realizar nuestro mercado sin ninguna objeción anteriormente cuando estábamos en tiempo de violencia como muchos lo llamaron o lo recuerdan el campesino tenía una limitación respecto al valor de su mercado A parte de esto debía tener la factura que sustentara el valor de lo que había comprado era así como nuestros padres, abuelos o demás familiares debían hacer sus mercados es más de regreso a casa debían pasar por un tren que hacían aquellos grupos armados a quienes debían entregar ciertas facturas y si sobrepasaba la cantidad de productos corrían el riesgo de ser asesinados o en ocasiones solo les regresaban una parte de este ya que suponían que estos suministros eran para el grupo contrario a ellos, habían campesinos que olvidaban pedir la factura en el lugar donde mercaban y en el momento del retén cierto miembro del grupo armado exige saber quién era el dueño de cierto mercado y el campesino al ver esta situación prefería perder el mercado a perder la vida.

Fotografías y texto: Leidy Vanesa Guisao Pino